A nadie se le escapa que el mundo está cambiando vertiginosamente a nuestro alrededor sin que sepamos, a ciencia cierta, hacia donde nos conducirá esta nueva era de descubrimientos y avances. Lo cierto es que, desde aquellos lejanos albores de la revolución industrial, el mundo y los seres humanos no nos habíamos enfrentado a un cambio tan profundo y generalizado como el provocado por la nueva Sociedad del Conocimiento.
La nueva máquina de vapor es intangible y su peso se mide en bits de conocimiento. Los avances científicos en múltiples disciplinas, desde la Biología hasta la Informática han permitido a la insaciable curiosidad del hombre, asomarse a su más profunda realidad consustancial: el ADN. Las posibilidades médicas relacionadas con los avances científicos en el campo de la investigación biotecnológica parecen más cercanas a la ciencia ficción soñada por nuestros abuelos que a las expectativas realistas que nos hacemos hoy en día.
Los retos científicos, éticos, económicos y legales a los que ha de enfrentarse la nueva sociedad son enormes. La ciudadanía demanda de todos los implicados en la investigación, sean docentes, políticos, científicos o empresarios, la máxima responsabilidad ante las potenciales aplicaciones de la nueva tecnología. La biomedicina es fruto de nuestro tiempo, un tiempo en que el hombre afronta las eternas cuestiones vitales del quién y el por qué con la intuición de que, esta vez, disponemos de los medios necesarios para contestar de manera científica a estas preguntas, pero también es parte de un comercio y economía globales, de un mundo en el que priman, ante todo, los resultados.
El panorama que se presenta en los nuevos campos de investigación es tan excitante como incógnito, aunque algunas tendencias van tomando forma: el aumento de la colaboración entre iniciativa pública y privada, que ha cristalizado en numerosos proyectos llevados a cabo por centros hospitalarios o universitarios en colaboración con empresas, , el estímulo institucional a la creación de nuevas empresas de base tecnológica spin off y strart ups provenientes del mundo universitario, la creación de bioincubadoras y parques tecnológicos, el interés de empresarios y fondos de inversión “tradicionales” por entrar en compañías presentes en los nuevos mercados de la biomedicina y el aumento de fondos para los centros públicos de investigación, parecen ser algunas de las líneas maestras que potenciarán el desarrollo de las ciencias de la vida durante los próximos años
Biomedica nace con vocación de punto de encuentro para todos los implicados en este sector, como foro libre de difusión de intereses e inquietudes de investigadores, docentes, empresarios, abogados, teóricos de la biotecnología… Un espacio que desde aquí brindamos a todo aquel que tenga algo que aportar al desarrollo de un campo de importancia máxima. Esta tribuna esta abierta a la opinión, siempre desde el respeto y la responsabilidad, para generar un debate, y para facilitar la colaboración entre todos los que compartimos la convicción de que la investigación médica europea ha de ser un referente a nivel mundial.
Esta editorial corresponde al nº 0 de la revista BioMédica (Sep-Oct 2006)
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